Con esto, pierdo y gano. No intentaré, a partir de ahora, hacer una selección demasiado exhaustiva de mis publicaciones (tal vez sí lo sea con mi obra en papel, aunque eso es algo que el tiempo sabrá mejor que yo); sobre todo por lo agotador de esto. Habían decenas de poemas que se perdían por cada uno que escribía. Supongo que aprenderé a ser mas modesto (moderado tal vez sea mejor palabra) en esto, ustedes lo juzgaran a medida que vayan leyendo.
Creo lógico que noten cierta prisa en esta publicación, pero no pretendo ser demasiado conciso, ni explicarme con precisión tampoco, y probablemente nada de esto sea del todo lo que quise decir... es que de todos modos, a veces se me da por considerar que toda introducción, toda premisa en la lectura, condicionamiento, limitación (como se desee) está demás: la obra hablará lo suficiente del escritor (o lo que fuere) y de ella misma como para que no sea necesario intervenir. (Se me ocurre, ahora, tal vez obra y lector conformen ellos mismo una totalidad, y que por lo tanto puedan prescindir del autor y probablemente de los críticos - al menos los excesivamente minuciosos). Y como llega el punto en un prólogo (es saber común que son pocas las excepciones) en que se habla demás, solo resta por decir que he dejado el Epílogo/Prologo anterior como testimonio de que aquí hubo, antes de esto, algo. Y también (verán lo tonto que hay en decir esto) que consideren esta suerte de justificación como un acto de cortesía, pues, al igual que cuando leyeron el Epílogo/Prologo anterior, seguramente se pregunten <<¿Que hay con esto?>>
Saludos sinceros,
Saludos sinceros,
Julián Lisandro

"Olvidé la regla básica de toda obra. Esta es: la intensidad no puede ser constante"
ResponderSuprimir"Es probable que a partir de ahora lean, a un Julián mas heterogéneo, mas fresco (tal vez), mas diverso"
"Habían decenas de poemas que se perdían por cada uno que escribía"
Tus palabras lo dicen todo, no hay nada más por decir, tan sólo leer tus próximos poemas.
Augurios y ecos renacentistas.
Es genial llegar al punto de inflexión al cual el infortunio (¿?) te ha empujado y ser capaz de saltar; ahora queda por presenciar cómo caes y cuantas vidas te quedan u.u
Suena medio tragicón, pero es maravilloso :)
Felicidades Chu ♥
Suena hermoso el Julián Lisandro :D Tal como un nuevo instrumento de cuerdas recién barnizado.
ResponderSuprimirDefinitivamente, la hermosura es fatalidad u.u
Definitivamente, mi intención de hacer un comentario humorístico no tiene sentido.
ResponderSuprimirPor ahora, comentar que sos un jodido pelotudo, y menos mal, que ningún genio lo es sin pelotudez.
Y, como último ¿aporte?, vale decir que sí, Julián Lisandro queda mejor que J.L.M.
No quiero que se tome el "jodiodo pelotudo" como un insulto, sino como una crítica positiva (es decir, no digo que está mal ser un "jodido pelotudo", sino que un genio no puede prescindir de eso). Aclaro porque no todos lo entenderán así, y no desearía ser malinterpretado. Ese es, sino ganar odio, mi mayor temor.
Che... ¿las entradas del blog faltan por la espera de un tercer Epílogo/Prólogo, o hubo algún fallo de la web?
ResponderSuprimir